1. La prueba se vincula a una afirmación precisa
La comprobación de un dominio demuestra su control en un momento determinado. No demuestra la identidad jurídica, la solvencia, la madurez de seguridad ni todas las declaraciones de la empresa.
Cada afirmación tiene un valor fuente privado y una proyección pública determinista. Solo se muestra la proyección aprobada para su publicación.
2. Las fuentes se clasifican, no se mezclan
Las declaraciones de la empresa, los documentos revisados, los conectores autorizados, las mediciones de Ombudex y los clientes autenticados utilizan etiquetas distintas.
Un nivel de prueba superior no elimina el alcance ni las limitaciones. La fuente genérica, la fecha de verificación, la caducidad y la versión de la metodología siguen visibles.
3. Las decisiones crean un historial inmutable
La aprobación, el rechazo, las solicitudes de información, la caducidad y la retirada se registran con un motivo y un actor.
El historial publicado se limita a la información necesaria para la transparencia y nunca expone la propia prueba privada.
4. La medición tiene un perímetro declarado
La disponibilidad comienza con una región de sonda. Se documentan periodo, frecuencia, objetivo, estado esperado, reglas de incidentes, exclusiones y conservación.
Un mantenimiento programado puede afectar a las estadísticas salvo que se haya declarado antes de comenzar y el método publicado explique su tratamiento.
5. La caducidad sigue visible
Una verificación puede caducar al terminar su periodo de validez o al fallar una nueva comprobación periódica. Ombudex muestra el estado caducado o el evento histórico pertinente en lugar de eliminarlo silenciosamente.
6. La metodología se versiona
Un cambio de metodología recibe una nueva versión y fecha de entrada en vigor. Las decisiones existentes conservan la versión con la que se adoptaron.
Una futura puntuación global exigirá una metodología pública, versionada y explicable independiente. Este MVP no incluye ninguna puntuación global arbitraria.